martes, enero 10, 2006

Kafka.

Mi experiencia con Kafka ha sido —sin exagerar— tormentosa. Antes, no ahora. La primera vez que lo consideré como uno de los “leíbles” fue después de haber tomado un seminario donde uno de los participantes intentaba relacionarlo con la cábala. Lo que él quería —recuerdo—, lo que él suponía, más bien, era que toda la obra del escritor checo estaba escrita de tal forma que portaba un mensaje oculto, y que debía ser leída tal y como un místico judío leía la Torah, decodificando su sentido sagrado.

Pero ésta no es la parte tormentosa.

Tiempo después, por casualidades de la vida, caí en una extraña depresión combinada con una especie de pérdida de sentido, algo así como una deslucidez intelectual, o como una angustiosa errancia deslúcida. Realmente no llegué a saber bien a bien qué es lo que tuve. Por una grata suerte adquirí la obra completa de Kafka, sus cuentos y sus novelas e inmediatamente me puse a leerlas casi vorazmente. Mala ventura, porque después empecé a padecer con mayor melancolía mi estado deslucido. Llegué a sentirme tiznado por dentro, como si fuera un kafkólogo que se le llenaba de hollín el alma mientras avanzaba en sus lecturas. Una vez le hice éste comentario a mi profesora y sé que nunca se me olvidará su mirada de desconcierto, perplejidad y consternación que puso al fijar sus ojos en los míos sin brillo. Fue, tal vez, una de las épocas que toqué fondo, emocionalmente hablando, un kafkiano. Recordé los comentarios vertidos acerca de Kafka y la cábala. Llegué a pensar que yo era un texto kafkiano que formaba un mensaje opaco, nocturno, que tal vez las partes de mi cuerpo estaban articuladas de forma tal para ocultar algo que no podía transmitir. Me dejé seducir por una extraña fascinación de angustia.

No dejo de constatar que he sido una persona afortunada, indudablemente.

Hay varios textos breves de Kafka que “hablan” de lo kafkiano. Escojo éste, por breve y entrañable.



EL BUITRE

«Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra. Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.
—Estoy indefenso —le dije— vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.
—No se deje atormentar —dijo el señor—, un tiro y el buitre se acabó.
—¿Le parece? —pregunté— ¿quiere encargarse del asunto?

—Encantado —dijo el señor—; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

—No sé —le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí—: por favor, pruebe de todos modos.

—Bueno— dijo el señor—, voy a apurarme.
El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.»


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Algo sobre Kafka:
Kafka-Info, Kafka project.

3 comentarios:

Zuriñe Vázquez dijo...

Uff! Kafka, me has tocado la fibra sensible. Esto lo tengo que leer con detenimiento en casa...volveré

Polaf dijo...

parece ser que este post inspira retornos. Yo volvere a escribir algo sobre tu post, cuando me pueda sentar en un lugar un poco menos publico que un internet cafe :-)
Solo puedo decir que Kafka me gusta mucho. Hay un cuento llamado "El puente" que vale la pena leer. Imagino que ya lo has leido... pero solo divago. Vuelvo en unos dias a postear algo mas solido mejor :-).
Un abrazo,
Pola(f)

Zuriñe Vázquez dijo...

Por ello "kafkiano" es un adjetivo que su utiliza para describir todo aquello que nos resulta que tiene su toque de locura, de un deslizamiento hacia el abismo de lo abstracto...como el mismo Kafka y su devenir.
Definitivamente me gustan "inteligentes" entradas. Un abrazo del ánima retornada al mundo virtual.