martes, enero 24, 2006

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De marzo a mayo de 2003, yo estuve acompañando a la 3ra brigada de la 101 división aerotransportada, especializada en asaltos desde helicópteros. La foto fue tomada el 31 de marzo de 2003, cerca de Najaf, en Irak.

Cuando acampamos en el desierto, escuché que la brigada había recibido algunos prisioneros que iban a ser transportados vía aérea a otro campo para ser interrogados. Pregunté y fui conducido a donde los tenían detenidos. Eran alrededor de 30 prisioneros, más un pequeño niño, que atrajo mi mirada. La unidad que los transportaba no fue la misma que los había capturado, de modo que los soldados no sabían si los prisioneros eran combatientes o no. Ellos dijeron que el niño estaba con su padre cuando fueron capturados y no querían dejarlo solo en el desierto.

Los soldados condujeron a los prisioneros de un camión dentro de la jaula temporal de detención, que en realidad era un anillo de alambre de púas, alrededor de una parcela de arena, y siguiendo órdenes, les pusieron capuchas y esposas, incluyendo al padre del niño. El niño estaba aterrorizado y empezó a gritar.

Después de un tiempo, mientras el niño seguía llorando y aferrándose a su padre, uno de los soldados estadounidenses cortó las esposas plásticas del hombre, de manera que pudiera abrazar y calmar a su hijo. Pude escuchar al hombre, que estaba aterrorizado, murmurando a su hijo en árabe. Fue en ese momento cuando tomé la foto, trabajé muy de prisa, tomando sólo dos imágenes porque quería ser discreto.

No pude hacer más que imaginar a mi propia hija, Lauren, que tenía la misma edad, cuatro años, la misma complexión, en la misma situación. Pensé mucho en ella, antes, durante y después de tomar la foto, claro está, también porque la extrañaba mucho.

Fue muy emotivo para mí, la angustia del niño y el padre, indefenso pero tratando de proteger a su hijo. Sentí un gran alivio cuando, después de que sus esposas fueron cortadas, el padre fue capaz de consolar a su hijo que dejó de llorar.

El ejército no me pudo dar los nombres de los prisioneros, y no supe que les pasó porque tuve que salir de ahí con mi grupo. Traté de averiguarlo, pero con tropas dispersas y en movimiento por el desierto y con la comunicación limitada, no pude hacerlo.

Jean Marc Bouju


7 comentarios:

Sunflower dijo...

Es triste y a la misma vez da rabia ver el dolor que una guerra causa.
Malditos republicanos solo protegiendo sus interes,primero Bush padre y ahora el hijo!! Este pais va de mal en peor. :(

Polaf dijo...
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Polaf dijo...

Tremendo recuento. Y borré mi mensaje anterior. Pensé que podría ser mal entendido. Decía que ante la historia que se cuenta, ante la imagen tan fuerte de ese niño y su padre, el silencio respetuoso es lo que me nace. El testimonio habla por sí mismo y no necesita de interpretaciones o comentarios para llegar a la conciencia de aquellos que leemos.

Zuriñe Vázquez dijo...

Es de las cosas más emotivas e impactantes que he visto sobre la guerra de Irak, hace falta gente que vaya por libre para que nos muestre estas cosas, lo que no vamos a saber nunca por la CNN ni similares...necesitamos saber tanto!

idou_picio dijo...

IN MEMORIAM J.F.K.
BORGES

Esta bala es antigua.

En 1897 la disparó contra el presidente del Uruguay un muchacho de Montevideo, Arredondo, que había pasado largo tiempo sin ver a nadie, para que lo supieran sin cómplice. Treinta años antes, el mismo proyectil mató a Lincoln, por obra criminal o mágica de un actor, a quien las palabras de Shakespeare habían convertido en Marco Bruto, asesino de César. Al promediar el siglo XVII la venganza la usó para dar muerte a Gustavo Adolfo de Suecia, en mitad de la publica hecatombe de una batalla.

Antes, la bala fue otras cosas, porque la transmigración pitagórica no sólo es propia de los hombres. Fue el cordón de seda que en el Oriente reciben los visires, fue la fusilería y las bayonetas que destrozaron a los defensores del Álamo, fue la cuchilla triangular que segó el cuello de una reina, fue los oscuros clavos que atravesaron la carne del Redentor y el leño de la Cruz, fue el veneno que el jefe cartaginés guardaba en una sortija de hierro, fue la serena copa que en un atardecer bebió Sócrates.

En el alba del tiempo fue la piedra que Caín lanzó contra Abel y será muchas cosas que hoy ni siquiera imaginamos y que podrán concluir con los hombres y con su prodigioso y frágil destino.





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Sunflower, Zuria, querida Zuria: Cuando consto que la historia se hace con la sangre derramada de los hombres, cuando veo que tanto opresores como justicieros matan por ideas, cuando triestemente asisto a a la relatividad de esas ideas, que cada verdad es parcial y que, a pesar de ello matamos por ellas, no dejo de repetirme: "Esta bala es antigua": los grandes portentos de la historia están hechos de revoluciones, de muertes, y los buenos pasan a malos, y los malos pasanb a buenos. Bush es un simple ejemplo de tantos otros que está llena la historia: Fidel Castro, Lenin, el Che, Churchill, Napoleón, ellos, y otrso tantos más son constatación de esa bala de la que habla Borges, cruel bala que toma y tomará distintas formas, atravesando vidas para mantener unos ideales (los que sean) por otros.

Ahora es Bush, luego será otro, tal y como lo han sido antes otros.

Zuriñe Vázquez dijo...

Efectivamente idou, por eso tal vez deberiamos "feminizar" el siglo XXI? por eso dicen que será el siglo de las mujeres?

Besos

idou_picio dijo...

Indudablemente, las mujeres están colocándose en el lugar que merecen y yo me congratulo de ello, pero el movimiento de igualdad que surge en este siglo es uno más de los que han habido antes: grosso modo en el XX los nacionalismos, en el XIX los idealismos (románticos), en el XIX los liberalismos (ilustrados)...

Yo creo en la mujer, en su intelitencia, en la claridad de sus pensamientos pero me parece que los problemas mundiales, nacionales, familiares y/o de pareja no se solucionarán cambiando los roles de un estado patriarcal a otro matriarcal porque estos problemas no obedecen a cuestiones sexuales. La maldad, la avaricia, el engaño, por citar unos, no son característicos en el hombre. Es cierto que la historia la han hecho los hombres y toda ella son muertes y uno que otro ideal, pero detrás de ella, tras bambalinas de esa historia si se quiere, se ha tejido otra historia, las de las mujeres, y me atrevo a afrirmar que no es tan cándida como uno pudiera suponer. La bala, dirá Borges, será muchas cosas que hoy ni imaginamos y yo creo nadie podrá dudar que un día tome la forma de palabra para defender el pensamiento de una mujer.

Decir los problemas mundiales a una sola persona es reducirlo en demasía. Hay toda una estructura social que trabaja por mantener ese modus vivendi donde Bush es uno de entre otros tantos. Cuando se vaya Bush ventrá otro como él, y cuando no sea E.U. será otro país.

¿Qué nos queda entonces, querida Zuria? ¿Qué nos queda? No lo sé, sinceramente no lo sé. Tal vez protestar aunque no sirva de nada, decir con indignacion "No, yo no quiero esto" a pesar de que no sirva de mucho. Yo no dejo de indignarme por lo que pasa en el mundo, en mi país y en mi colonia. No dejo de indignarme y protestar a pesar de que con ello no logre nada, y me enojo a veces y otras me siento embargado por una profunda tristeza, y otras veces siento de golpe todas esas emociones juntas y protesto porque no quiero acostumbrarme a ellas. Protestar para no acostumbrarnos a todo esto. Tal vez cuando la costumbre nos embarge, ahí si tal vez todo esté perdido.