sábado, diciembre 31, 2005

Osamenorías

U


Aquí. Soñando que te hablo y soñando que me contestas. Soñando que por un artificio del alma puedo extender el tiempo de mi llamada, ese que hay entre mi palabra y la tuya, que puedo prolongar ese breve instante a mi capricho. Corrijo, para qué te miento, soñando que hablo y que puedo prolongar ese breve instante hasta que nuestros cuerpos aguanten, hasta que mis fuerzas lo permitan y tu paciencia lo consienta.

Disculpa, pero es que cuando sueño que te hablo me siento un poco más irreverente, endiosado.

¿Pero es que no te parece que, cuando uno se corrige, ya hace rato que se ha caído de la cama? Va, pues, que he despertado y caigo en la cuenta de que volvemos a ser mortales; pero es que también caigo en la cuenta de que se puede soñar contigo, despierto, y ahora sueño, querida, que tú estás conmigo; en cierta manera, claro, en cierta manera.

3 comentarios:

Polaf dijo...

entro a tu blog y me encuentro con estas palabras. Con esa fotografía que abre cielos... con esas palabras arribando de sueños...un sueño, que hermoso lugar para comenzar el año. ¡Feliz 2006 Idou!

Polaf dijo...

cuéntame, cuéntame Idou, que hay, que hay detrás de ese cielo?

norma dijo...

sábado, diciembre 31, 2005
Enterrando a mis muertos.

Estando en casa me siento intranquila. El teléfono no suena y sé muy bien que ya no sonará. Todo ha terminado. Espere toda la tarde de ayer; la espera de hoy fue un poco más desesperanzadora. Es tarde y no llamas. Sé que no llamarás. Yo no me atrevo a llamarte. Me duele pensar que quizá ya no estás... cada noche esperaré en vano.
Serán largas y frías mis noches sin ti.
Extrañaré tu aliento recorriendo un cuerpo que quizá fue el mío. Extranaré tu sonrisa, grande y sincera todo el tiempo. Tus abrazos fuertes y que me sacaban el aire, como si quisieras desaparecerme por un instante de nuestro encuentro; pero en donde yo me encontraba más cerca de tí, más llena de tí y tu dentro de mí.
Extrañaré tus historias, que por momentos prefería al silencio de mi espacio. Aunque en ocasiones me gustaba que callaras y me miraras como si supieras que me querías, sabiendo que quizá no fuera cierto.
Me pedías la entrega absoluta de un amor, que nunca fue tan grande para mantenernos juntos.
Ya no estás, sólo reconozco las líneas que escribes, pero en donde tampoco eres tú para mí, completamente.
Ahora sólo me queda un recuerdo que se confunde y no logro apresarlo ni por un momento pleno en mi memoria.

hoy 5 de enero he cambiado de opinion, quiero verte, saber donde estas, no contestas, llama...