viernes, noviembre 10, 2006

Urbe

El Distrito Federal es una ciudad de sumos contrastes. Caótica, desesperante, pero al mismo tiempo es, lo afirmo sin temor a equivocarme, la mejor de las ciudades.
Tal vez, por esta razón, he de aceptar que soy completamente citadino, desubicado y errado, pero citadino. Mi experiencia me ha confirmado que soy de esas personas que no pueden vivir más allá del asfalto, que sólo puedo transitar por alguna de las calles de provincia como simple turista, que estoy acostumbrado a las desventuradas comodidades que brinda una urbe como ésta, a pesar de las consecuencias que se pagan por ello: tráfico, manifestaciones que cierran avenidas, el infaltable estrés capitalino, horarios, regaños por retardos laborales y un largo etcétera que confirma que soy un fantasma citadino que tiene una inefable preferencia por el asfalto mundano de las cosas correctas.
Y esto lo digo por el sencillo hecho de que aquí es donde yo he crecido, a pesar de pertenecer como una pieza más dentro de este enorme engranaje urbano, y ser un prisionero de todo lo que no tengo.

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No tengo tiempo.
Rodrigo González

"Cabalgo sobre sueños innecesarios y rotos, prisionero iluso de esta selva cotidiana. Y como hoja seca que vaga en el viento, vuelo imaginario sobre historias de concreto. Navego en el mar de las cosas exactas, muy clavado en momentos de semánticas gastadas. Y cual si fuera una nube esculpida sobre el cielo, dibujo insatisfecho mis huellas en el invierno.

Ya que yo no tengo tiempo de cambiar mi vida. La maquina me ha vuelto una sombra borrosa. Y aunque soy la misma tuerca que han negado tus ojos, sé que aún tengo tiempo para atracar en buen puerto.

Camino automático, en una alfombra de estatuas, masticando en mi mente las verdades mas sabidas. Y como un lobo salvaje que ha perdido su camino, he llenado mis bolsillos con escombros del destino. Sabes que manejo implacable mi nave cibernética. Entre aquel laberinto de los planetas muertos. Y cual si fuera la espuma de un anuncio de cerveza, una marca me ha vendido ya la forma de mi cabeza."


Puedes bajar esta otra también: Vieja ciudad de hierro, del mismo Rodrigo González

4 comentarios:

Polaf dijo...

No lo puedo creer, aun no lo puedo creer. No he tenido tiempo de leerte por la sopresa que me has dado. Un beso. No sabes lo contenta que me pone saber que estas de vuelta. Un abrazo. Polaf.

Polaf dijo...

quizás tus palabras me llegan más que en cualquier otro momento. Extraño ese asfalto, esa sensación de ser un fantasma que transita sin visto. Añoro volver a esa ciudad anónima y caminar con mis audífonos entre la gente, entre las calles, entre las miradas que furtivamente te encuentran. Ah! como extraño la ciudad. Un beso.

idou_picio dijo...

No sabes cuánta emoción me llena saberte aquí, de constatar tu presencia. Ojalá puedas bajar la música.

MaRRoN blue dijo...

Hola
Al fin, un blog que sepa cómo expresarse de tal forma que te hace pensar en lo que escribes, me gusta como te expresas, eso es lo mas bueno que puede haber la palabra que sale de nosotros. Me gusta tu blog, creo que eso es todo me despido.
Hasta luego.