sábado, septiembre 08, 2007

qepd




Dici che il fiume trova la via al mare, e come il fiume giungerai a me, oltre i confini e le terre assetate.
Dici che come fiume, come fiume, l'amore giunger, l'amore. E non so pi pregare, e nell'amore non so pi sperare, e quell'amore non so pi aspettare.
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Dices que el río encuentra el camino al mar, y como el río tu vendrás a mí, allende los confines y las tierras sedientas. Dices que como el río, como el río, el amor llegará, el amor. Y no puedo rezar más, y en el amor ya no puedo tener mas esperanza y por el amor ya no puedo esperar más.
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Aquí puedes bajar la canción. {X}

domingo, septiembre 02, 2007

Ojo de Vídrio

Corrido de Porfirio Cadena (tarda un poco en abrir)



I made this Flash Music Player at MyFlashFetish.com.




¿Por qué se hizo popular el Ojo de Vidrio?

Hombre de 18 años, ranchero, Porfirio Cadena puede ser un heroe rural que encarna la justicia a propia mano. Su historia es consecuencia de la corrupción y negligencia policiaca en una época donde las leyes están subordinadas a los poderes caciquiles. De ahí quizá la vigencia de su historia hoy día. El campesinado se encuentra sujeto a intereses ajenos a la práctica con la tierra: de ser en el pasado un modo de ser y existir con la vida, ahora es la que al campesino al éxodo de sus orígenes.

Con base a la idiosincrasia rural y la situación social en la que se encuentra sumergido el campesinado, El Ojo de Vidrio es la narración de un salteador de caminos que paulatinamente va desvaneciendo al personaje hasta convertirlo en un mito y en una leyenda mediantela nostalgia del ahora abandonado y desacralizado campo. Ésta posiblemente sea la segunda razón de su singular popularidad, pues Porfirio Cadena no sólo participa de la trama de injusticias y venganzas, ni en las batallas que tuvo que librar este campesino cuando dejó su casa y tierras para vengar el asesinato de su padre, sino que involucra también la añoranza y el abandono del campo, la parcela, el ganado. Evoca la nostalgia por regresar a la infancia, a un lugar que nos deja cerca de la casa de los abuelos.

Pero un tercer motivo de su popularidad tal vez se deba a que la historia de El Ojo de Vidrio no puede pensarse sin el formato de la radionovela, género que, como la leyenda de Porfirio Cadena, está cayendo en desuso, salvo contados rememorantes de la radio. Así, el hablar de Porfirio Cadena o de una radionovela es como hablar de los LP's o los Singles: inevitablemente nos remiten a nuestra infancia, haciéndonos receptores momentáneos de una la nostalgia color sepia, justo como son las fotografías de los abuelos.

¿Por qué se hizo criminal El Ojo de Vidrio?
Aquí puedes escuchar la radionovela de Porfirio Cadena, el Ojo de Vidrio. Cortesía de Milenio Diario.
Aquí puedes bajar al versión 1

jueves, agosto 30, 2007

- Cry Baby -

«You gotta a woman wating for you baby» Esta frase se abre delicadamente entre la estridencia desgarrada de la voz de Joplin. Se convierte en una esperanza sincera debido a un exhorto a punto del silencio. De hecho, es el fragmento que pronuncia con más delicadeza en toda la canción, con más delicadeza y tenuidad. Y quizá ese contraste es lo que convierte más profunda a esta frase. De hecho, sin lugar a dudas, he pensado que si alguien me llega a decir lo que Joplin dice del modo en que ella lo dice, sé que podría quedarme con esa persona toda la vida. Al menos yo sí lo haría.
Para escuchar la música, presiona el símbolo >> que está debajo del tornillo central.
Cry baby. Honey, welcome back home. I know she told you, Honey, I know she told you that she loved you much more than I did, but all I know is that she left you and you swear that you just don't know why. But you know, honey I'll always, I'll always be around if you ever want me Come on and cry, cry baby.

Oh honey, welcome back home. Don't you know, honey, ain't nobody ever gonna love you the way I try to do? Who'll take all your pain, honey, your heartache, too? And if you need me, you know that I'll always be around if you ever want me, come on and cry, cry baby.
Oh daddy, like you always saying to do. And when you walk around the world, babe, you said you'd try to look for the end of the road, you might find out later that the road'll end in Detroit, honey, the road'll even end in Kathmandu. You can go all around the world trying to find something to do with your life. Baby, when you only gotta do one thing well, you only gotta do one thing well to make it in this world, babe, you got a woman waiting for you there, all you ever gotta do is be a good man one time to one woman and that'll be the end of the road, babe, I know you got more tears to share, babe, so come on, and cry, cry baby, cry baby, cry baby.
And if you ever feel a little lonely, dear, I want you to come on, come on to your mama now. And if you ever want a little love of a woman come on and baby, baby, baby, babe, babe, baby, now cry baby.

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domingo, agosto 19, 2007

Subjuntivo


«"Hubiera" no es una conjugación tan estúpida... es la cojugación del arrepentimiento.
»





Creo que esta es una bella definición que hace justicia al a veces tan desdeñado subjuntivo. Frente a la indolente definición de «el 'hubiera' no existe», prefiero la otra ya citada. Claro, el subjuntivo es la conjugación del arrepentimiento, y también la conjugación de la querencia, del deseo, o la de la humildad, pues con el ojalá nos negamos a la resignación del «todo está dicho».




Y aquí se puede seguir una diatriba cuasimedievalezca sobre el tema (con sus correspondientes trolls, duendes, besugos, garrapatas y demás menjurges nocturnos del pensamiento toloachero).

jueves, agosto 16, 2007

De la tristeza

Neruda decía que un poema no es de quien lo escribe sino de quien lo hace suyo.


De la tristeza

La tristeza es una sustancia gris y sutil que se hospeda dentro de mí (bueno, así la imagino). Creo que le agrado porque, con frecuencia, se queda a dormir conmigo. A veces me visita por la mañana con la sola intención de despertarme e, incluso, la he sorprendido intentando entrar por mi ventana -tanta confianza me tiene que es un poco desvergonzada-. Yo la dejo estar en mí y, mientras tanto, la respiro, palpo y pruebo, pero hago lo posible para no escucharla porque luego me hace llorar. De vez en cuando me hace enojar y, entonces, me la trago de un sólo bocado; no obstante, es necia y se aferra a mi pecho y ahí se queda, cual bola espinosa, lastimándome. Sin embargo, nos llevamos bien. Cuando la dejo estar en mis ojos, todo lo que me rodea se pinta -o se despinta- de gris y, cuando la descubro en los ojos de otro, la saludo y hasta le sonrío.


Abad.